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Ni fundación, ni compañía. El impulso de la danza clásica en España es la eterna declaración de intenciones del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (Inaem), y por mucho que le dediquen cantidades nada despreciables en sus Presupuestos, el dinero nunca llega a materializarse en ningún proyecto concreto. A los 360.000 euros que este organismo le atribuyó en 2010 a una Fundación de Ballet de Clásico que, por el momento, no existe, como denunció la semana pasada este periódico, se une otra partida en 2009 de 900.000 euros. El Ballet de Víctor Ullate de la Comunidad de Madrid iba a ser, en un principio, el destinatario de dicha cantidad con el objetivo, según figura en los Presupuestos, «de crear el Ballet Clásico Español». El jarro de auga fría llegó con la decisión de Félix Palomero, director general del Inaem, de suspender «sine die» el proyecto, y el dinero, una vez más, se quedó en el aire. En total, 1.260.000 euros en dos años con los que el Inaem pudo presumir de apoyo al ballet pero que, finalmente, no ha tenido ninguna repercusión práctica. Esto significa que más de la mitad, concretamente el 54 por ciento, del dinero que Cultura dedicó a subvenciones nominativas para la danza clásica en los últimos dos años. Incluir las de concurrencia (sometidas a un concurso público) no mejoraría mucho las cifras, ya que las compañías de ballet clásico se cuentan con los dedos de una mano.
La eterna excusa
«Las partidas no ejecutadas en un ejercicio se incorporan al proyecto de presupuesto del ejercicio siguiente, incrementando la capacidad de gasto de este ejercicio», asegura un portavoz del Inaem sobre estos 900.000 euros. La pregunta es: ¿la citada «capacidad de gasto» se destinará al ballet? El caso es que el malparado proyecto de creación del Ballet Clásico Español ha servido de excusa durante dos años para, por un lado, callar las bocas de un sector cansado de escuchar promesas y, por el otro, introducir partidas presupuestarias sin ninguna finalidad. Si los 900.000 euros no se pudieron gastar el año pasado porque se canceló la creación de una compañía de ballet estatal, ¿por qué el Inaem en 2010 recurre a ella de nuevo para explicar la partida de 360.000 para una Fundación de Ballet Clásico?: «Se había presupuestado en octubre de 2009 para la creación del Ballet Clásico Nacional, pero cuando se desechó este proyecto por falta de dinero, se decidió reservar la partida para futuras acciones de promoción del ballet clásico».
El último intento de calmar las aguas del ballet fue el anuncio de Palomero de que la Compañía Nacional de Danza se transformaría para incluir «necesariamente» programas de repertorio clásico y neoclásico, según aseguró a Efe la semana pasada. Esta idea fue trasladada a su director, Nacho Duato, y la propia ministra se reúne con Duato hoy mismo para debatir esta propuesta.
Corella, un valiente
Mientras, el «rara avis» de la danza en España, el Corella Ballet Castilla y León, estrena el próximo día 24 en Valladolid una nueva producción de «El lago de los cisnes», toda una proeza de esta compañía privada, la primera en veinte años en hacer una versión del clásico entre los clásicos del repertorio. Ángel Corella se basa en el original de Petipa e Ivanov para la coreografía, y la dirección musical correrá a cargo de Aleksei Baklan, al frente de la Orquesta Sinfónica de Kiev.
El callejón sin salida de Duato
Se podría escribir un libro con los vaivenes de Cultura alrededor de la permanencia de Nacho Duato al frente de la CND. Tras obviar el Código de Buenas Prácticas, Palomero coloca al coreógrafo en un callejón sin salida: tener que incluir clásico en una compañía de contemporáneo como la suya.
No es echarlo, de acuerdo, pero existen pocas posibilidades de que, por mucho que se lo diga la ministra, Duato acepte el trato. Veremos si Cultura le aguanta el pulso al coreógrafo.
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